Evitar la irrelevancia
Lógicamente las empresas reducen la inversión que no tiene un retorno rápido y esperan a tiempos mejores. Por su parte los profesionales sienten que es momento de formarse, prepararse para un futuro lleno de incertezas y evitar caer en la irrelevancia.
En el último libro de Manel Castells, comunicación y poder, define dos tipos de trabajadores, los "autoprogramables" y los "genéricos". Los segundos son los que son indiferenciados y hacen trabajos de poco valor pero que tienen que hacerse (mientras el trabajo no sea eliminado o lo haga una máquina). Los primeros son los que de manera autónoma se orientan hacia los objetivos y son capaces de seleccionar el conocimiento necesario, trabajar en red y ofrecer resultados. Son obviamente personas muy bien formadas y con gran capacidad de aprender y adaptarse, y son los que ahora aprovechan para reciclarse. Estos profesionales además no están condenados a ser empleados, sino que pueden ser también autónomos de éxito, empresarios e inversores, demostrando una mayor libertad de elección en sus carreras y mayor satisfacción profesional.
Como ya escribí en dos post que resumían el special report de The Economist acerca de la retribución en Estados Unidos y Europa (in the money 1, in the money 2) , los empleados genéricos han perdido poder adquisitivo en la última década, los autoprogramables han mejorado pero aumentando la presión del trabajo y la alta dirección ha subido espectacularmente su retribución. Esto sucedió en años de bonanza, y ahora en crisis vemos como la base sigue perdiendo y la alta dirección se aferra a sus beneficios, no importa las pérdidas que tenga la empresa que dirigen (salvo honrosas excepciones).
¿Qué hacen los autoprogramables? lo propio de personas inteligentes: formarse más, ganar autonomía, dirigir sus carreras, aumentar su liderazgo, crear redes profesionales, crear empresas, innovar, emprender...
¿Qué hacen los genéricos? Este es el grupo que pierde y se vuelve irrelevante. Algunos tratan de unirse a los autoprogramables, otros intentan sacarse unas oposiciones donde echar raíces y otros se desesperan. Sin duda la formación es también fundamental, pero empezando desde la escuela, reforzada en la familia y mantenida toda la vida.













