viernes, noviembre 25, 2011

El día de las librerías!

Hoy es el día de las librerías.
Yo soy un gran comprador y lector de libros, pero en como veo que se enfoca el día percibo mucha nostalgia, deseo de que nada cambie, temor por la pérdida del oficio...
Mucha gente que me rodea lee cada vez más libros pero no los compra en papel y ya no van nunca a librerías físicas. La lectura está cada vez mejor gracias a Internet y los lectores digitales; se va a leer mucho más y mucho más barato, y hay muchísimo por hacer todavía. Pero las librerías y bibliotecas físicas van a desaparecer o transformarte totalmente, con o sin las personas que trabajan en ellas, pues buena parte del valor que aportaban se ha desplazado a la red y a la comunidad. Toca reinventarse.
Si pensamos en las bibliotecas, esta es una fotografía de la de St. Cugat; gran cantidad de metros cuadrados de gran valor, construidos, climatizados, iluminados y mantenidos... ocupados por libros. Todo esto cabe en un pendrive y su copia técnicamente no tiene coste. ¿No hay un mejor uso para este espacio público? ¿No puede resolverse el tema de los derechos?
El día de las librerías puede mirar con ilusión hacia el futuro y ocupar un espacio útil, o mirar hacia un pasado que no volverá.

domingo, noviembre 13, 2011

Adicto a Internet culpa a la sociedad

Esta es una carta de un lector de La Vanguardia, que el periodico ha destacado, no se si para darle la razón, para mostrar que la juventud es un desastre o para resaltar lo peligroso  que es internet.

Hay tres tipos de determinismos que llevan a las personas a no hacer nada.
1. El determinismo genético dice que sus cromosomas le llevan a la adición y no puede hacer nada. Él y sus antepasados cargan con esta cruz.
2. El determinismo psicológico dice que el muchacho cuando era pequeño no fue educado bien y/o vivió experiencias infantiles que no desarrollaron su voluntad cuando el cerebro era plástico y moldeable. Ahora poco se puede hacer.
3. El determinismo ambiental dice que su entorno, internet, los aparatos electrónicos y quienes los fabrican, las redes sociales, las autoridades que lo permiten y en último término la sociedad (sea lo que esto signifique), son responsables de su situación.
Sin duda estos determinismos influyen, pero especialmente si la persona cree en ello firmemente.  

El modelo de pensamiento contrario se basa en la libertad de la persona para escoger cómo le afectan las cosas y cómo debe actuar.  Consiste en 1. aceptar las propias capacidades genéticas y desarrollarlas al máximo, 2. cantarle las cuarenta a tus padres y profesores  por lo mal que te educaron, pasar página y coger el control 3. tirar los aparatos electrónicos que te esclavizan, decir no a lo que te perjudica, rodearte de aquello que te favorece, etc. Los emprendedores son siempre grandes representantes de esta manera de pensar.

Ahora en época de crisis el determinismo ambiental se vuelven mucho más poderosos y real. Es evidente que si se destruye medio millon más de puestos de trabajo, para todas esas personas no es verdad que el "querer sea poder", ni que la "actitud positiva" baste para resolverlo con rapidez. La teoría de Michael Moore es que el determinismo es el que manda, y va más allá diciendo que "el sueño americano" es simplemente un engaño, ya que prácticamente nadie logra el éxito, y la población al completo lo intenta sin protestar, pensando que no lo hacen lo bastante bien y han de seguir persistiendo.

En mi modesta opinion, en el corto plazo los determinismos son importantes, pero en el largo plazo la libertad de escoger es la que marca la diferencia, con persistencia, con esfuerzo y unas pocas ideas claras.

Volviendo al muchacho de la carta, escribir a un periodico es una buena iniciativa y si sigue por este camino posiblemente saldrá adelante.

miércoles, noviembre 09, 2011

Los KPI en el fútbol (2/3). Medir lo cualitativo

En mi post anterior sobre KPI en el fútbol comenté mis reflexiones sobre la aportación tan valiosa que hacen para la dirección del equipo. Pero ahora surge la pregunta de cuál es la importancia de lo que no podemos medir, por que es muy cualitativo.
¿Cómo medimos el sentimiento de los aficionados cuando tras el último empate Athletic-Barça los entrenadores y los jugadores están muy contentos por que han hecho un partidazo y han hecho vibrar a sus aficiones? ¿Cómo se mide la satisfacción de ver cómo ponen a sus clientes primero, han jugado limpio, han disfrutado y han dignificado el deporte?
Y si lo ponemos en negativo, ¿cómo se mide la vergüenza de ver a un equipo jugar sucio, a un entrenador hacer el ridículo, a un jugador decir que lo que importa es ganar y no la calidad del juego?
En definitiva, ¿cómo se miden los valores compartidos, el prestigio, la confianza, el orgullo de pertenencia...? ¿Cómo se mide la imagen que un equipo  crea en el mundo de la ciudad que representa, de sus gentes y sus empresas?
Muchas de estas cosas se pueden medir de manera indirecta con cierta exactitud (que no precisión), utilizando un conjunto de indicadores que están relacionados: venta de camisetas, resultados de encuestas, presencia en los medios, diálogo en internet, etc. Es por lo tanto posible convertir en cierta medida lo cualitativo en cuantitativo, si bien para ello hay que darle la importancia que merece.
Lo cierto es que estos aspectos cualitativos evolucionan muy lentamente y raramente alguien es felicitado o recriminado por ello; sin embargo  acaban marcando la diferencia a largo plazo. Y aunque el largo plazo es sistemáticamente menospreciado en el management actual, nada es más poderoso que un día a día persistente y sistemático, robusteciendo un proyecto con una clara visión de 5, 10 y 20 años.
El largo plazo es donde juegan los verdaderos líderes empresariales, y sus armas más importantes son los valores.