lunes, marzo 21, 2011

RSC, Universidades y el caso de Libia

La dimisión de Howard Davies como Director de la London  School of Economics es un paso adelante para recuperar credibilidad y le honra, pero también es la muestra de que en muchas universidades y BS  la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) se ha metido con calzador como nueva asignatura en los MBA, pero en lo que respecta al comportamiento de sus órganos de gobierno y académicos no pasa de ser una anecdota.
La sociedad se descorazona cuando después de cada gran escándalo  aparecen sin excepción los académicos que han apoyado el proceso y que han cobrado fortunas en donaciones y consultoría; así fueron los casos de Enron, la burbuja financiera que provocó la crisis actual y ahora el caso de Libia. Las imágenes en televisión de  Saif al-Islam Qaddafi amenazando con una matanza debieron hacer subir los colores a Howard Davies, cuya universidad se dejó utilizar vendiéndole un doctorado y se enriqueció con el dinero del dictador desoyendo las recomendaciones de los que todavía recordaban la misión de la LSE. Entre los que también colaboraron con Quaddafi están Tony Blair y el profesor Michael Porter!, aunque los que desconocemos son los que se negaron a colaborar con ellos y que probablemente son también muchos.

Lo cierto es que el  mundo necesita referentes y expertos que aporten valores, criterio objetivo, independiente  y  libre de intereses económicos, y las universidades y BS son de los lugares donde esto tiene que suceder. Pero esto requiere no sólo expertos, sino también profesionales valientes "que se mojen", en lugar de callar y mantenerse al margen.
Hay un caso reciente en nuestro entorno que lo quisiera poner como experiencia positiva y que ha sido protagonizado por dos profesores de finanzas de EADA, Joan Tarradellas y Rafael Sambola. Ellos escribieron un artículo cuando Nueva Rumasa hizo sus emisiones, explicando que la valoración de la empresa no era correcta ni la compra de sus emisiones una buena inversión. Mientras tanto, otros expertos callaban, mareaban la perdiz y la población ignorante creía que invertía. Pocos meses después la evidencia ha caído por su propio peso.

Aplaudo  la última frase de su artículo:
Creemos que las escuelas de negocio estamos en una posición de independencia que nos debería llevar a devolver la seriedad, profesionalidad y credibilidad a la práctica de la valoración de empresas, práctica que a veces se pone en entredicho con noticias como las mencionadas aquí.

2 comentarios:

Josep J. dijo...

En el cas del fill de´n Gadaffi, hi ha dues històries: una és corrupció econòmica - acceptar donacions "dubtoses", que de fet sembla ser la que ha ocasionat la dimissió de'n Howard Davies.. però també hi ha la acadèmica, amb molt serioses sospites sobre la veritable autoria de la tesi del noi.. el que és molt més greu des del punt de vista de la pretesa serietat acadàmica de la LSE.

Y, en el sentit que esmentes, respecte del paper de les grans institucions i consultores, hi ha un post innteressant sobre el rol de McKinsey a: http://www.ritholtz.com/blog/2011/03/is-mckinsey-co-the-root-of-all-evil/

JORDI ASSENS dijo...

Moltes gracies! mes exemples que indiquen que calen amb urgència punts de referencia independents,
salutacions