A mi la nevada me cogió en la carretera al lado de mi casa, pero lo que habitualmente recorro en 10 minutos se prolongó casi 3 horas. Llevaba cadenas, abrigo, agua y el depósito lleno, por si acaso, pero tuve suerte y no me hizo falta. La fortuna hizo que la temperatura no bajara de 2 grados y antes de que anocheciera dejó de nevar. El martes fue tan soleado que la nieve se fundió sola.
Hay varias reflexiones que hago de esta crisis que ha sufrido Catalunya:
- No aprendemos. Un hecho como este, que sucede cada muchos años se olvida y el caos se repite cuando vuelve a suceder. Es como las burbujas económicas.
- Especialmente los líderes y políticos no aprenden. Han desviado las responsabilidades a otros, mezclando la política con los aspectos técnicos, pero está por ver si hacen algo para que la próxima nevada no se repita el desastre. No podía preverse ni se pudo hacer mejor!, es su mensaje fatalista
- La comunicación ha fluido abundante gracias a los ciudadanos, que informaban a los medios de todo lo que sucedía en todas partes y al momento. La población genera contenidos en abundancia y han ganado por la mano a los medios oficiales. Esto es un gran avance.
- La población usa el teléfono e Internet a destajo, pero espera a que las instituciones les socorran: para eso pagamos impuestos. La frase que más se oía era: "llevamos n horas esperando y aquí no ha venido nadie". Lo cierto es que el desastre era tan generalizado que poco se podía hacer
- He visto muy poca capacidad de organizarse por parte de la gente de ciudad. Un coche atravesado se quedaba horas bloqueando la calle, pero no salían 10 personas de sus coches para apartarlo. Vivimos en un entorno tan protegido que muy poca gente tiene ya capacidad y liderazgo para hacer estas cosas. Muy pocos iban preparados con cadenas, buen calzado, agua...
- Casi toda la gente que estaba en la calle había ido a trabajar o al colegio. ¿Cuantas organizaciones tomaron decisiones a tiempo de enviar a la gente a casa? Más bien se actuó como si nada fuera a pasar. No pasa nada, todo está bajo control!
- Frente a todo este aborregamiento otros tomaron iniciativas. Unos vecinos volvieron en un autobus que pasaba por su casa de paso a las cocheras, pero no les quería llevar (la norma así obliga): "de aquí no salimos y llame a la policía si quiere!. Muchos convencieron a conductores de que les llevaran (otros esperaban en las paradas de autobús!). El mecánico de mi taller remolcó varios coches con su pickup... Quizás son "heroes cotidianos", como dice el libro de Pilar Jericó.
Si no fuera por lo que han sufrido muchas personas diría que estos revolcones son refrescantes y nos van bien. Frente a un gran desastre no hay institución que nos socorra y creo mucho más en la capacidad de organizarse de una población valiente, colaborativa y proactiva. ¡Pero hay que espabilar!
Y esto es aplicable también a la economía


